¿Te has enganchado ya a Flashforward, la nueva serie de culto en medio mundo? La emite Cuatro y está consiguendo provocar un efecto similar al que logró en su día Perdidos. Su protagonista es Joseph Fiennes, a quien puedes ver posando para Esquire en las páginas de El Gurú de nuestro nuevo número de diciembre. "¿De qué me suena este tío?", te preguntarás. Pues sí, aunque casi no lo recuerdes, Joseph Fiennes es el protagonista de Shakespeare in love, aquella cinta de hace casi diez años que arrasó en los Oscar y convirtió al autor de Otello en un perrito faldero de Gwyneth Paltrow. Después de tocar el cielo con aquel exitazo, como explica en Esquire, Fiennes decidió desaparecer del mapa y hasta ahora no ha vuelto a sacar la cabeza, en la tele esta vez. Como él mismo afirma: "Las series de TV actuales me merecen más respeto que la mayoría del cine que hace Hollywood" (fotografía de Francesco Carrozzini)
Carlos Salem es uno de los escritores más divertidos y originales que uno puede echarse a la cara ahora mismo. Sus historias huelen a espuma de Mahou, a madrugadas apoyadas en una barra de bar y a cine negro clásico, ése de detectives con sombrero y policías con petaca de whisky en el bolsillo de la gabardina. Su último libro de cuentos, Yo lloré con Terminator 2: relatos de cerveza-ficción (ediciones Escalera), combina con su retranca habitual pequeños capítulos cerrados junto a una serie de historias interconectadas de Poe, un ex poeta que ayuda a la policía –a su pesar– a resolver crímenes de difícil solución. Absolutamente recomendable. Por cierto, la prestigiosa editorial francesa Actes Sud (la misma que descubrió al resto del mundo la millonaria trilogía de Stieg Larsson) acaba de comprar los derechos de las primeras novelas de Salem para su publicación en el país vecino. Enhorabuena, Carlitos.
No soy un loco de los coches, pero algunos me hacen girar el cuello. Uno de ellos es el Nissan Cube tercera generación, que se presentará en Europa en 2010, un ejemplo de cómo el diseño puede elevar los objetos a categoría de icono (el Museo del Diseño de Londres lo ha elegido como uno de los 50 coches que han cambiado el mundo). En esta última versión, la firma japonesa ha apostado por unas curvas aún más extravagantes, ingeniosas y divertidas. Sí, es un cubo.
¿Se puede ser payo y cantar flamenco? ¿Puede alguien sonar a puro Motown y tener la piel más blanquita que el príncipe Harry de Inglaterra? Pues que se lo pregunten a Mayer Hawthorne, una de las sensaciones de la temporada. Pinta de empollón con gafas y un sonido retro-soul que parece sacado de una recopilación de la Kent. Además, con su CD A strange arrangement viene un single diminuto (de vinilo auténtico) de regalo. Si no te crees lo de su alma negra, escucha este temazo:
Ésta es nuestra nueva portada de diciembre (mañana lunes en quiosco); un fotón en blanco y negro de Nigel Parry (en exclusiva para Esquire) retratando al nuevo Robert Downey JR.; el cabronazo oficial de Hollywood, una puñetera estrella. Ya sabes, lo mismo lo detienen por conducir a 200 Km/hora por Sunset Boulevard puesto hasta las orejas que lo nominan al Oscar por interpretar a un soldado negro en Tropic Thunder. En los ochenta, Downey se pasó tres pueblos; y en los noventa, otros cuatro. Ahora, parece que empieza a sentar la cabeza. Comenzó haciendo de pijo malo en la comedia de John Hughes La mujer explosiva (donde, por cierto, lucía unos shorts ochenteros bastante vergonzantes); pensábamos que se limitaría a seguir los pasos de otros colegas de generación, como Andrew McCarthy, James Spader o Rob Lowe. Hoy, sin embargo, Downey sigue trabajando en primera línea, fue encumbrado por la crítica por su papel en Zodiac y pronto estrenará Sherlock Holmes, la esperada y nueva peli del Guy Ritchie post-Madonna. "El segundo mejor actor del mundo", hemos titulado; si quieres saber quién es el primero tendrás que comprar Esquire y leerte enterito el reportaje de portada.
Para hacerte una idea de cómo era la descontrolada vida de Robert Downey en los ochenta, aquí te dejó este estupendo videoclip de Golpe al sueño americano, versión cinematográfica de 1987 de la primera novela de Brest Easton Ellis, Menos que cero, icono de la época. Pone música al vídeo The Killers con su Why I do keep counting.
Hace unas semanas tuve la suerte de poder entrevistar a Bruce Lundvall, Presidente de Blue Note y leyenda viva de la industria discográfica –manejó con anterioridad los hilos de Columbia Records o Elektra–, quien tras más de cinco décadas en el negocio aún transmite una pasión contagiosa. La charla es parte del reportaje que se incluye en nuestro número de diciembre sobre el mítico sello de jazz por su 70º aniversario, una efeméride que cumple con excelente salud artística y financiera y que nos sirve también como excusa perfecta para recordar algunas de sus portadas más míticas, aquellas que lo convirtieron en una marca 'cool' por sí misma. Todas ellas, por cierto, fueron realizados por el tándem Francis Wolff –fotógrafo y cofundador de Blue Note– y Reid Miles, diseñador que lo compaginaba con su trabajo en... 'Esquire'. Te dejamos aquí con algunas de ellas (por Rodrigo Varona).
Hoy se ha celebrado en la sede del Círculo de Lectores la presentación de dos libros de Francisco Casavella, casi cuando se cumple un año de su muerte: Elevación, elegancia y entusiasmo, una colección de artículos y ensayos (Galaxia Gutenberg); y una nueva edición de su magna trilogía El día del Watusi (Destino). Entrevistamos a Casavella en Esquire hace casi ya dos años, cuando acababa de ganar el Nadal con Lo que sé de los vampiros. Un tipo bastante curioso, fantástico crítico literario y autor de novelas tan divertidas como El triunfo o Un enano español se suicida en Las Vegas. Nuestro compañero Mario Sánchez Gómez le hizo aquel día el estupendo retrato que abre esta entrada. Casavella, otro talento que se fue demasiado pronto. (foto: Mario Sánchez Gómez)